DON ÁLVARO O LA FUERZA DEL SINO
Obra teatral del Duque de Rivas (Ángel de Saavedra y Ramírez de Baquedano)
La obra aparece ambientada a principios del siglo XVIII, en
Sevilla. Los protagonistas son don Álvaro, un rico y misterioso hombre que ha
venido de las indias y de orígenes desconocidos. Doña Leonor, Joven aristocrática,
hija del marqués de Calatrava. Ambos viven un apasionado romance al cual se
opone el padre de la joven, por considerar que don Álvaro es un vulgar
aventurero arribista.
La pareja decide fugarse,
pero son sorprendidos por el marqués. Accidentalmente don Álvaro
da muerte al marqués y se frustran los planes de la pareja. Los dos hermanos de
doña Leonor, don Carlos y don Alfonso, persiguen a los amantes. Doña Leonor se siente
culpable y decide hacerse ermitaña cerca al convento de los Ángeles y corta la
comunicación con don Álvaro que la llega a considerar muerta.
Don Álvaro se va a Italia y un año después como soldado, donde
lucha con mucho arrojo como queriendo morir, aquí se encuentra con el hermano
de Leonor y sin reconocerse traban amistad, hasta que al conversar sobre sus
vidas se reconocen mutuamente; don Carlos lo reta a duelo y pierde la vida por
la espada de don Álvaro, quien arrepentido ingresa al Convento de los Ángeles,
donde pasará cuatro años.
Don Alfonso se entera de lo ocurrido con su hermano y busca a
don Álvaro para vengarlo. Descubre que don Álvaro es hijo de un noble español y
una princesa inca, además de su escondite; acude a verlo y lo desafía. Don Álvaro mata a don Alfonso, pero aparece
por sorpresa doña Leonor para intervenir en el duelo. Don Álvaro se alegra al
saber que su amada vive aún; ella intenta socorrer a su hermano moribundo, pero este extrae el puñal que se encontraba clavado en su pecho y la mata por
considerarla cómplice de don Álvaro, luego muere allí mismo.
La muerte de doña Leonor propicia la locura de don Álvaro. Se siente
culpable de todas las muertes ocurridas a su alrededor. Ante los monjes
aterrorizados, don Álvaro se suicida arrojándose desde un precipicio gritando
«Soy un enviado del infierno, soy un demonio exterminador».
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